Locales | Fecha: 2019-10-17

Caso Agostina Gaitán: tres médicos procesados por la muerte de la menor

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La Justicia de Instrucción riojana ordenó el procesamiento y la prisión preventiva para los doctores Claudia Herrera, Emilio Rodrigo Cobresí y Natalia Barrientos, sindicados como autores del “homicidio culposo” de la joven Agostina Ibarra Gaitán. La menor tenía sólo 15 años cuando en febrero del 2017 falleció en su casa producto de una grave infección que no fue diagnosticada en el hospital Vera Barros.

Según la información que fue brindada por fuentes oficiales, el juez de Instrucción en lo Criminal y Correccional Nº 2, el doctor Héctor Barría, dispuso el procesamiento y la detención de los mencionados médicos, al tiempo que dictó el sobreseimiento de los otros dos profesionales que se encontraban imputados en la causa, los doctores médicos Jorge Villalba y Emilio Miguel Cobresí.

Cronología del grave caso

Asimismo, se indicó que en el expediente caratulado “Herrera Claudia y otros, homicidio culposo”, consta que el 18 de febrero de 2017  la menor Agostina Ibarra Gaitán, que en ese momento tenía sólo 15 años, se encontraba en la escuela secundaria cuando se descompuso en el baño, por lo que la directora dio aviso a su madre, Antonia María Gaitán, quien retiró a su hija y la trasladó al hospital Vera Barros. En esa primera oportunidad, Agostina fue atendida por una médica de guardia quien le habría diagnosticado “cólicos” y le dio un calmante, puesto que la menor sentía dolores de cabeza, piernas y abdomen.

Posteriormente, el 2 de marzo de ese mismo año, tuvo una fuerte recaída en cuanto a sus dolores, que según relato de la madre eran graves, por lo que nuevamente fue llevada a la Guardia Central del nosocomio. Allí, un médico le habría ordenado análisis de sangre, para luego colocarle suero y un calmante, y luego darle de alta.

Dos días después, la adolescente debió regresar al hospital y ya en esa oportunidad fue recibida por una de las imputadas, la doctora Claudia Herrera. Sin embargo, no se le practicaron análisis de sangre, ni suministrado medicamentos, pero los dolores pareciera que habrían disminuido debido a que la médica Herrera la charlaba y le decía que andaba chayando mucho, que se cuide del sol. 

El 5 de marzo de 2017, la procesada Natalia Barrientos, que se encontraba de turno en el Servicio de Guardia, atendió a la joven que nuevamente tenía dolores insoportables, por lo que le indicó la realización de análisis de laboratorio, cuyo resultado fue una infección urinaria, pero no se le solicitó otros estudios para confirmar dicho diagnóstico. Por este motivo, el juez Barría consideró que Barrientos “habría obviado negligencia e impericia en su profesión” al no profundizar los motivos o el origen de la sintomatología que tenía la menor, especialmente del fuerte dolor de cabeza.

Finalmente, el 15 de marzo, alrededor de las 14, Agostina volvió a concurrir al hospital y tras una larga espera fue atendida por el doctor Jorge Alejandro Villalba, quien le inyectó un calmante y la envió a la Sala de Espera para controlar como evolucionaba. Posteriormente ordenó colocarle un suero, y realizarle análisis de sangre y de orina. Cerca de las 19 se le efectuó la extracción y en ese momento la señora Gaitán, madre de la menor, le manifestó al doctor que no veía “nada bien” a su hija, a lo que Villalba le respondió que no podía internarla porque no había camas desocupadas. Alrededor de las 22:30 le dieron de alta.

Una vez en su casa, Agostina se fue a acostar para tratar de mitigar los fuertes dolores que tenía y se quedó dormida, mientras que su madre se acostó a su lado. Cuando despertó temprano a la mañana siguiente, Antonia Gaitán se dio con la terrible noticia de que su hija estaba muerta.

Siguiendo con los datos brindados por fuentes judiciales, en el expediente obra que en la autopsia realizada al cuerpo de la joven se determinó que Agostina falleció por “insuficiencia cardiorrespiratoria aguda no traumática, secundaria a cuadro infeccioso del Sistema Nervioso Central que compromete meninges”.

Es por eso que, a criterio de la instrucción, la intervención desplegada por los tres médicos imputados constituye una “mala praxis” contemplada en el art. 84 del Código Penal (C.P). Por su parte, el juez Barría consideró que los profesionales no tuvieron en cuenta “diagnósticos diferenciales como: infecciones del sistema nervioso central, migraña, tumor de SNC, entre otros” y ante ello no solicitaron una “neuroimagen”, ni lo que podría haber sido una “punción lumbar”, lo que les habría permitido definir estrategias de tratamientos oportunas con lo que habría podido disminuir el riesgo de morbi-mortalidad.

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